miércoles, 11 de noviembre de 2015

Mi ilusión, mi sueño.

Buenas tardes, compañeros.

Hoy os vengo a hablar de mi vocación.

De pequeña soñé con ser policía: ayudar a la gente, aportar justicia e igualdad en la sociedad en la que vivimos, etc.

Pero a medida que iba creciendo, me di cuenta que no era lo que verdaderamente quería de verdad. No me llenaba la idea de ser policía, pese a ser algo muy importante para aportar al mundo.

Me planteé la idea de ser fisioterapeuta, ya que se me da muy bien hacer masajes y todo el mundo me lo decía. Pero pensar que tenía que estudiar Biología, asignatura que aborrezco, ¡cómo narices me iba a meter a esa locura!

Por lo que, un día, en cuarto de la E.S.O., me hicieron un test sobre mi vocación, en el cual, la respuesta fue ser profesora. Me lo estuve planteando durante un tiempo, pero vi que me faltaban cualidades. Justo en ese curso, llegó a mi vida el profesor que cambió mi punto de vista sobre los profesores. Y fue por lo que quise seguir su ejemplo. Quería llegar a los alumnos como llegaba él a nosotros, haciéndose notar, pero sabiendo que tenía que mantener distancias. Todos aprendimos con él, fue por eso por lo que me marcó, porque supe ver más allá de la asignatura que nos impartía.

Y hoy en día, soy feliz cuando me pongo ante mis niños de prácticas para dar clase. Es la ilusión desde entonces y a la que no pienso renunciar nunca. 



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